En la actualidad, las pantallas forman parte del día a día de la mayoría de los niños. Tablets, móviles, videojuegos y televisión son herramientas útiles y atractivas, pero su uso excesivo puede tener consecuencias importantes en el desarrollo cognitivo, emocional y social durante la infancia.
El cerebro infantil y las pantallas
El cerebro de los niños se encuentra en pleno proceso de maduración. La exposición prolongada a estímulos digitales rápidos y cambiantes puede afectar la capacidad de atención sostenida, la autorregulación y el desarrollo de las funciones ejecutivas (planificación, memoria de trabajo, control inhibitorio, etc.).
Diversos estudios han mostrado que el abuso de pantallas se asocia con menor rendimiento académico, impulsividad y dificultades para mantener la concentración.
Lenguaje y comunicación
El tiempo frente a pantallas resta oportunidades de interacción verbal y juego simbólico, fundamentales para el desarrollo del lenguaje. En los primeros años, la comunicación cara a cara con adultos y otros niños es esencial para adquirir vocabulario, comprensión y habilidades sociales.
Emoción y conducta
El uso excesivo de dispositivos se relaciona con mayor irritabilidad, frustración y dependencia tecnológica. Además, puede interferir en la calidad del sueño, lo que repercute en el estado de ánimo y la conducta diaria.
El valor del equilibrio
No se trata de eliminar las pantallas, sino de aprender a gestionarlas. Algunas recomendaciones prácticas son:
- Limitar el tiempo de exposición según la edad.
- Evitar pantallas durante las comidas y antes de dormir.
- Priorizar actividades al aire libre, juego libre y lectura.
- Acompañar a los niños cuando usan dispositivos, fomentando el diálogo sobre lo que ven.
Nuestro enfoque en el gabinete
Desde nuestro gabinete multidisciplinar, trabajamos con familias y centros educativos para promover hábitos digitales saludables. A través de la psicoeducación, la orientación familiar y el entrenamiento en autorregulación, ayudamos a los niños a desarrollar una relación equilibrada con la tecnología.
Si notas que tu hijo pasa demasiadas horas frente a pantallas o muestra dificultades de atención, conducta o sueño, podemos ayudarte a evaluar la situación y diseñar un plan de intervención adaptado a su edad y necesidades.