El poder de la concentración: una brújula interna para el bienestar

Por Carolina Ramos Jordán, psicóloga especializada en crecimiento personal y procesos de atención plena

La concentración es mucho más que una habilidad cognitiva: es una forma de estar en el mundo. En un entorno saturado de estímulos, cultivar la capacidad de enfocar la atención se convierte en un acto de resistencia emocional y de cuidado interno.

Desde la psicología cognitiva, autores como Daniel Kahneman (2011) han descrito cómo la atención es un recurso limitado que se distribuye entre tareas, emociones y pensamientos. Su modelo de “atención como esfuerzo” nos recuerda que concentrarse implica energía, y que dicha energía puede agotarse si no se gestiona con conciencia.

Por su parte, Mihaly Csikszentmihalyi (1990), en su teoría del flujo, señala que la concentración profunda es la puerta de entrada a estados de plenitud. Cuando la atención se alinea con una tarea significativa, el tiempo se diluye y el yo se aquieta. Este estado no solo mejora el rendimiento, sino que también nutre el bienestar psicológico.

En contextos educativos, investigaciones como las de Arribas-Galarraga y Maiztegi-Kortabarria (2021) han demostrado que intervenciones basadas en descansos activos mejoran la concentración y el rendimiento académico. Esto sugiere que la atención no se impone, sino que se cultiva con ritmos adecuados y espacios de recuperación.

Desde una mirada terapéutica, la concentración puede entenderse como una forma de presencia. En terapia de aceptación y compromiso (ACT), por ejemplo, se trabaja la atención plena como herramienta para conectar con el momento presente y reducir la fusión cognitiva (Hayes, Strosahl & Wilson, 1999). Concentrarse no es bloquear el mundo, sino elegir dónde poner la luz.

En resumen, la concentración es una brújula interna que nos permite navegar con dirección en medio del ruido. Cultivarla no es solo útil: es profundamente humano

Referencias

  • Kahneman, D. (2011). Thinking, Fast and Slow. Farrar, Straus and Giroux.
  • Csikszentmihalyi, M. (1990). Flow: The Psychology of Optimal Experience. Harper & Row.
  • Hayes, S. C., Strosahl, K. D., & Wilson, K. G. (1999). Acceptance and Commitment Therapy. Guilford Press.
  • Arribas-Galarraga, S. & Maiztegi-Kortabarria, J. (2021). Evolución de la atención y concentración tras descansos activos. Revista Electrónica Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 24(3), 87-100

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