Importancia del juego en las sesiones de psicología infanto-juvenil

En la infancia, jugar es la forma más natural de sanar y aprender


El juego ocupa un lugar central en el desarrollo infantil. No es solo una actividad lúdica, sino una forma natural de explorar el mundo, relacionarse con los demás y comprender lo que ocurre dentro y fuera de uno mismo. Por este motivo, el juego es también una de las herramientas terapéuticas más importantes en la psicología infantil.

Desde la psicología y la neuropsicología infantojuvenil, entendemos que los niños no siempre pueden expresar con palabras lo que sienten o les preocupa. Sin embargo, sí pueden hacerlo a través del juego.

El juego como lenguaje emocional:

Para un niño, jugar es comunicarse. A través del juego simbólico, de reglas, creativo o sensorial, los niños pueden:

  • Representar situaciones que les generan miedo, enfado o inseguridad.
  • Expresar emociones que aún no saben nombrar.
  • Mostrar su forma de relacionarse con los demás.
  • Externalizar conflictos internos de forma segura.

En terapia, el juego permite acceder al mundo emocional del niño sin forzarlo ni exponerlo a situaciones para las que aún no está preparado.

¿Por qué el juego es tan eficaz en terapia infantil?: El uso del juego en intervención psicológica tiene múltiples beneficios:

  • Facilita el vínculo terapéutico: El juego crea un espacio seguro, cercano y de confianza, fundamental para que el niño se sienta comprendido y acompañado.
  • Reduce la resistencia al proceso terapéutico: Muchos niños no acuden a consulta por iniciativa propia. El juego disminuye la ansiedad y favorece la participación activa.
  • Permite trabajar objetivos clínicos de forma natural. A través del juego se pueden intervenir áreas como: regulación emocional, atención y concentración, control de impulsos, habilidades sociales, funciones ejecutivas, autoestima y autoconcepto.
  • Favorece el aprendizaje significativo: Lo aprendido jugando se integra mejor, ya que parte de la experiencia y no solo de la explicación verbal.

El juego no es improvisación: es intervención.

Es importante destacar que el juego en terapia no es jugar por jugar. El profesional selecciona cuidadosamente las actividades en función de: la edad del niño, su nivel de desarrollo, las dificultades que presenta, los objetivos terapéuticos.

Cada juego, material o dinámica tiene una finalidad concreta dentro del proceso.

¿En qué casos se utiliza el juego terapéutico?

El juego es una herramienta fundamental en intervención con niños que presentan: dificultades emocionales (ansiedad, tristeza, miedos), problemas de conducta, dificultades atencionales o de autocontrol, trastornos del neurodesarrollo, dificultades en habilidades sociales, baja autoestima, situaciones vitales estresantes (separaciones, duelos, cambios).

El juego es mucho más que diversión. Es una vía de expresión, aprendizaje y regulación emocional que permite al niño crecer y sanar a su propio ritmo.

En terapia psicológica infantil, jugar es trabajar, y hacerlo de forma respetuosa, estructurada y con objetivos claros marca la diferencia en el proceso terapéutico.

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