A menudo, las familias desean empezar directamente la terapia, pero el paso más crucial es la valoración o evaluación. Si no se identifica con precisión dónde está la dificultad, la terapia no será efectiva.
¿Cuáles son los pasos que se siguen durante la evaluación?
- Entrevista a la familia
La entrevista familiar es esencial para evaluar el desarrollo del lenguaje, ya que aporta información sobre el niño/a y las inquietudes de los padres. Muchas veces los retrasos pasan desapercibidos hasta la escolarización; además, conocer la historia médica y familiar puede ayudar a identificar posibles causas, aunque en muchos casos no aparece ningún antecedente claro o problema neurológico. - Examen físico del aparato del habla
Es esencial revisar la estructura y la función del aparato del habla, porque ciertas anomalías físicas o neurológicas pueden afectar la producción del lenguaje. Signos como muecas involuntarias, babeo o dificultades motoras suelen indicar un posible origen neurológico del trastorno del habla. - Pruebas estandarizadas y no estandarizadas
Durante la evaluación del lenguaje se combinan pruebas estandarizadas y no estandarizadas. Las primeras son test formales que miden comprensión, expresión, articulación y habilidades sociales del lenguaje, mientras que las segundas permiten observar cómo el niño se comunica en situaciones naturales, a través de juegos o muestras de lenguaje espontáneo.
Una evaluación completa y cuidadosa es la base para que la intervención sea realmente efectiva. Conocer bien las fortalezas y necesidades del niño permite diseñar una terapia personalizada que marque la diferencia e identificar con precisión dónde están sus dificultades.
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