4 Juegos que Utilizamos en las Sesiones de Pedagogía y el por Qué Funcionan

¿Por qué utilizamos juegos en las sesiones de pedagogía?

Cuando pensamos en una sesión de pedagogía, es habitual imaginar fichas, cuadernos o ejercicios de lectura y escritura. Sin embargo, una de las herramientas más valiosas que utilizamos en nuestro gabinete son los juegos de mesa educativos, además de lo mencionado anteriormente.

Lejos de ser un simple momento de diversión, el juego nos permite observar, enseñar y reforzar habilidades fundamentales para el desarrollo. Además, crea un ambiente motivador en el que los niños y las niñas se sienten seguros/as para aprender, equivocarse y volver a intentarlo.

¿Por qué trabajamos a través del juego?

El juego es una forma natural de aprendizaje. Mientras un niño o niña juega, pone en marcha múltiples procesos cognitivos, emocionales y sociales sin apenas darse cuenta.

En una misma partida podemos trabajar la atención, la memoria, el lenguaje, el razonamiento, la planificación, el control de impulsos, la flexibilidad cognitiva, la tolerancia a la frustración, la comunicación o las habilidades sociales. Por ello, seleccionamos cada juego en función de los objetivos específicos de cada niño o niña y adaptamos la forma de jugar para aprovechar al máximo sus beneficios.

Algunos de los juegos que utilizamos en nuestras sesiones

La Fiesta de las Letras

Este juego es una excelente herramienta para favorecer el aprendizaje de la lectura y la escritura.

A través de actividades dinámicas, los niños y niñas trabajan la conciencia fonológica, la identificación de letras y sonidos, el vocabulario, la memoria y la atención. Además, permite reforzar la correspondencia entre grafema y fonema de una forma mucho más motivadora que los ejercicios tradicionales.

Es especialmente recomendable para niños y niñas que están iniciando la lectoescritura o presentan dificultades en este proceso.

Fantasma Blitz

A simple vista parece un juego de rapidez, pero en realidad supone un gran entrenamiento para el cerebro.

Los niños y niñas deben observar con atención, analizar la información y controlar los impulsos antes de responder. Esto favorece el desarrollo de las funciones ejecutivas, especialmente la atención selectiva, la velocidad de procesamiento, la flexibilidad cognitiva y el control inhibitorio.

También resulta muy útil para trabajar la tolerancia a la frustración y el respeto por las normas del juego.

Dobble

Dobble es uno de los juegos más completos para estimular la atención visual.

Aunque el objetivo consiste en encontrar el símbolo repetido entre dos cartas, durante la partida también se ponen en marcha procesos como la discriminación visual, la concentración, la rapidez mental, la coordinación óculo-manual y la toma de decisiones.

Además, gracias a sus diferentes modalidades, puede adaptarse fácilmente a distintas edades y niveles de dificultad.

Memory

Aunque es uno de los juegos más conocidos, sus beneficios van mucho más allá de entrenar la memoria.

Durante la partida los niños y niñas desarrollan la atención, la concentración, la memoria visual, la orientación espacial, la planificación de estrategias y el control de impulsos. También aprenden a esperar su turno, aceptar los errores y gestionar la frustración cuando las cartas no aparecen donde esperaban.

Además, el nivel de dificultad puede adaptarse fácilmente aumentando o reduciendo el número de parejas.

Mucho más que un juego

En pedagogía, ningún juego se utiliza al azar. Detrás de cada partida existe un objetivo de intervención previamente planificado.

En ocasiones buscamos mejorar la atención; en otras, potenciar el lenguaje, reforzar la memoria, desarrollar funciones ejecutivas o entrenar habilidades sociales. Incluso un mismo juego puede perseguir objetivos completamente diferentes según las necesidades de cada niño o niña.

Por eso, más que enseñar contenidos aislados, utilizamos el juego como una herramienta para favorecer un aprendizaje significativo, aumentar la motivación y desarrollar habilidades que serán útiles tanto en el colegio como en la vida cotidiana.

Porque cuando un niño o niña disfruta aprendiendo, participa con mayor implicación, gana confianza en sí mismo/a y el aprendizaje se convierte en una experiencia mucho más enriquecedora.

Si quieres conocer más sobre el tema no dudes en ponerte en contacto con el equipo de Educamente.

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